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Foto: pixabay

La evidencia científica relacionada con la salud y los probioticos esta creciendo. Sugieren que pueden tratar e incluso prevenir algunas enfermedades, conoce más detalles.

Los europeos del norte y los orientales consumen muchos alimentos con bacterias vivas -microorganismos beneficiosos-, llamados probióticos (de pro y biota, que significa “para la vida”). En su tradicional es común comer alimentos fermentados con bacterias, como el yogur.

El entusiasmo por estos alimentos se ha rezagado en occidente, pero el interés por los suplementos probióticos está en aumento. Algunos especialistas en enfermedades digestivas los están recomendando para trastornos que frustran la medicina convencional, como el síndrome del intestino irritable.
Desde mediados de la década de 1990, los estudios clínicos sugieren que la terapia probiótica puede ayudar a tratar varios males gastrointestinales, retrasar el desarrollo de alergias en los niños, y tratar y prevenir las infecciones vaginales y urinarias en las mujeres.

La auto-dosificación con bacterias no es tan extravagante como podría parecer. Se estima que 100 billones de microorganismos que representan más de 500 especies diferentes habitan en todos los intestinos normales y saludables. Estos microorganismos (o microflora) generalmente no nos enferman; la mayoría son útiles. Las bacterias intestinales mantienen patógenos (microorganismos nocivos) en jaque, ayuda a la digestión ya la absorción de nutrientes, y contribuyen a la función inmune.

Probióticos y problemas gastrointestinales

El mejor caso para la terapia probiótica ha sido en el tratamiento de la diarrea. Los ensayos controlados han demostrado que Lactobacillus GG puede acortar el curso de la diarrea infecciosa en bebés y niños (pero no adultos). Algunos estudios sugieren que los probióticos reducen la diarrea asociada a antibióticos en un 60%, en comparación con un placebo.

La terapia probiótica también puede ayudar a personas con enfermedad de Crohn y síndrome del intestino irritable. Los estudios sugieren que ciertos probióticos pueden ayudar a mantener la remisión de la colitis ulcerativa y prevenir la recaída de la enfermedad de Crohn y la recurrencia de la pouchitis (una complicación de la cirugía para tratar la colitis ulcerosa). Se necesitan más investigaciones para averiguar qué cepas funcionan mejor para qué condiciones.

Probióticos y salud vaginal

Los probióticos también pueden ser útiles para mantener la salud urogenital. Al igual que el tracto intestinal, la vagina es un ecosistema finamente equilibrado. Las cepas de Lactobacilli dominantes normalmente lo hacen demasiado ácido para que los microorganismos dañinos sobrevivan. Pero el sistema puede ser desequilibrado por una serie de factores, incluyendo antibióticos, espermicidas y píldoras anticonceptivas. El tratamiento probiótico que restaura el equilibrio de la microflora puede ser útil para problemas comunes de la mujer urogenital como la vaginosis bacteriana, la infección por hongos y la infección del tracto urinario.

Muchas mujeres comen yogur o lo insertan en la vagina para tratar infecciones de levadura recurrentes, un remedio “popular” para el cual la ciencia médica ofrece un apoyo limitado. La administración oral y vaginal de Lactobacilos puede ayudar en el tratamiento de la vaginosis bacteriana, aunque todavía no hay evidencia suficiente para recomendarla sobre los métodos convencionales.
La vaginosis debe ser tratada porque crea un riesgo para las complicaciones relacionadas con el embarazo y la enfermedad inflamatoria pélvica.
El tratamiento probiótico de las infecciones del tracto urinario está en estudio.

Los probióticos generalmente se consideran seguros -ya están presentes en un sistema digestivo normal- aunque hay un riesgo teórico para las personas con deterioro de la función inmune. Asegúrese de que los ingredientes estén claramente marcados en la etiqueta.

Suplementos probióticos

En los Estados Unidos, la mayoría de los probióticos se venden como suplementos dietéticos. Los beneficios para la salud son específicos de la cepa, y no todas las cepas son necesariamente útiles, por lo que es posible que desee consultar a un profesional familiarizado con probióticos para discutir sus opciones.

Referencias:
Harvard Health Publications - Harvard Medical School
USProbiotics
Ver más sobre este tema aquí:
Bacterias intestinales: 5 formas en que afectan la salud

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